Por Walmert Letona
El tema del pacto abrahámico ha sido discutido desde ángulos teológicos y el literario. Ya sea por teólogos dispensacionalistas, pactuales y los críticos de la hipótesis documental. Así mismo, en la renovación[1] del pacto abrahámico, existe el debate entre los reformados clásicos y los bautistas reformados. El pacto abrahámico cumple un papel importante en nuestra comprensión de la profecía en relación a Israel y la iglesia. ¿El pacto abrahámico es condicional o incondicional? ¿beneficia sólo a Abraham y su descendencia física? En este breve estudio me ocuparé de ver el significado del pacto de Jehová con Abraham, sus partes constituyentes, su incondicionalidad y en qué se diferencia del pacto mosaico.
Concepto de Pacto
La palabra que se usa en el Antiguo Testamento para pacto es berit que significa un acuerdo entre dos partes. Una característica de berit es su carácter de atadura inalterable y permanente.[2] Los pactos eran parte de la vida en la cultura del antiguo Cercano Oriente y se hacían entre personas (Ge 21:22—34; 1 Sa 18:3), naciones (Ex 23:23-33; Ex 34:12, 15) y en especial, objeto de nuestro estudio, entre Dios y el hombre (Abraham). Los dos primeros eran tomados como un asunto serio a tal magnitud que la reputación del pactante estaba en juego. Esta imagen del pacto nos ilustra como debió ser tomado el pacto entre Dios y el hombre. Por lo general los pactos incluían bendiciones al cumplirse y maldiciones en caso no se cumplía. Los pactos eran acuerdos bilaterales donde ambas partes estaban obligadas a cumplir.
El pacto de Dios con Abraham toma mayor lugar que aquellos hechos entre los hombres o incluso el mosaico ya que estos son temporales e indeterminativos con respecto a cosas futuras a comparación del pacto abrahámico.[3] Los pactos hechos por Dios pueden ser incondicionales o condicionales. Los pactos que Dios propone son dados soberanamente (incondicionales) y serán cumplidos por Dios. Aquel pacto que es dado por Dios bajo ciertos “requisitos” u “obligaciones” se cumplirían después que se obedezca lo acordado (condicionales). Veamos como Lincoln lo define de la siguiente manera:
Un pacto divino es (1) una disposición soberana de Dios, por la cual El establece un convenio incondicional o declarativo con el hombre, obligándose a Sí mismo, mediante la gracia, por la formula libre “YO”, a conceder bendiciones definidas a aquellos con quienes ha pactado; o (2) una propuesta de Dios, en la cual El promete, en un convenio condicional o mutuo con el hombre, por la formula contingente “SI TU”, para conceder bendiciones especiales al hombre con tal que cumpla perfectamente ciertas condiciones, y para ejecutar castigos definidos en caso de que falle.[4]
Teniendo ya una idea clara del contexto de un pacto, y en especial el pacto soberano que Dios hace con el hombre, podemos continuar con el significado del pacto que Dios hizo con Abraham.
Significado del pacto con Abraham
Para tener una visión clara del significado del pacto con Abraham veo que es necesario que partamos desde la creación. La intención de Dios para su creación está revelada en Génesis 1:26-28:
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
El hombre tiene un lugar único en la creación, fue creado a la imagen de Dios y tiene el encargo de gobernar sobre toda la creación. De modo que, la intención de Dios era de establecer su dominio sobre toda la tierra. Génesis 4 al 11 traza el resultado de la caída y podemos ver como la humanidad se encuentra bajo la maldición del pecado y el juicio de Dios (4:11; 5:29; 9:25). Cuando llegamos al capítulo 12 verso 1 al 3 no solo es central para la narrativa patriarcal, sino también para la reconciliación entre la humanidad y Dios.[5] De modo que Génesis 12:1-3 señala la transición de la redención del mundo[6] iniciada por Dios en el relato de Génesis.[7] El pacto con Abraham da inicio a la historia del pueblo de Israel. Podemos ver a lo largo de la historia bíblica que la existencia de Israel está basada en este pacto. El llamado de Abraham en Génesis 12 juega un papel destacado en el libro de Génesis y en las profecías. También es necesario notar que la biblia se refiere al pacto con Abraham, Isaac y Jacob en singular.[8]
Éxodo 6:3-4 Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos. También establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros, y en la cual habitaron.
2 Reyes 13:23 Mas Jehová tuvo misericordia de ellos, y se compadeció de ellos y los miró, a causa de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob; y no quiso destruirlos ni echarlos de delante de su presencia hasta hoy.
Hechos 3:25 Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.
De modo que, el pacto de Dios con Abraham se encuentra en varias partes del libro de Génesis (12:1-3; 13:14-17; 15:1-21; 17:1-27), fijando una agenda en las narraciones patriarcales, del Pentateuco y el resto del Antiguo Testamento, lo cual también indica el propósito de Dios para Israel y así su importancia de este pueblo en el resto de la Biblia. Es así que la promesa hecha a Abraham tiene un significado de reconciliación, no solo con Abraham y su simiente, sino, con la humanidad (cf. Ge 1:28; 9:1). Esto va teniendo más claridad cuando el nombre del patriarca Abram, que significa padre exaltado, es cambiado a Abraham que quiere decir padre de una multitud.
Génesis 17:5 Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.
Romanos 4:17 (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.
De modo que, el pacto de Dios con Abraham muestra el plan que Dios tiene desde la creación, establecer su dominio sobre toda la tierra, pero, como la creación está bajo pecado es necesario la redención de todas las familias de la tierra. Es así que, Génesis 12:1-3 es el inicio del cambio de la maldición por la bendición. Como dice J. D. Pentecost “Inmediatamente después de la caída del hombre Dios revelo su propósito de proveer salvación… La promesa hecha a Abraham representa un paso progresivo de esta revelación.”[9]
Sus partes constituyentes
Para continuar con nuestro estudio, es de suma importancia ver cuáles son las partes que componen el pacto Abrahámico. Génesis 12:1-3 dice:
Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
Las partes esenciales del pacto con Abraham están registradas, confirmado y ampliado, en varias partes de Génesis[10] y están compuestas por tres aspectos:[11]
1. La promesa de una tierra[12]
La promesa de Dios es dar un lugar (tierra). Mas adelante esta promesa sería ratificada: “A tu descendencia daré esta tierra” (Ge 12:7). Esta misma promesa a sus descendientes Isaac (Gé 26:4) y Jacob (Génesis 28: 13-14; 35: 11-12).
2. La promesa de bendición nacional
Abraham y su simiente disfrutarían de una bendición divina. El cumplimiento de esta promesa se daría por medio de Isaac (Gé 17:19, 21; 26:3-4) y Jacob (Gé 28:13-14; 35:11; 46:3).
3. La promesa de bendición universal
La bendición de Jehová haría que Abraham sea una bendición, y de acuerdo al v.3 esta bendición sería a muchos. De acuerdo al plan de Dios su nombre sería reverenciado por todas las naciones de la tierra en Cristo (cf. Ga 3:6-9, 14, 16).
La importancia del Pacto Abrahámico y de sus partes que la componen establecen una línea inquebrantable[13] en la profecía. Como John Walvoord escribe:
Todos los estudiosos serios de la Biblia reconocen que el pacto con Abraham es una de las revelaciones importantes y determinantes de las Escrituras. Proporciona la clave de todo el Antiguo Testamento y alcanza su cumplimiento en el Nuevo… El análisis de sus disposiciones y el carácter de su cumplimiento establecen el molde para todo el cuerpo de la verdad bíblica.[14]
Estos tres componentes se han cumplido en parte literalmente, lo cual, no sería extraño considerar que se cumpla todo el pacto literalmente. Como dice Renald Showers:
Aquellas partes del pacto abrahámico cumplidas hasta ahora se han cumplido literalmente (conforme al método histórico-gramatical de la interpretación bíblica, no conforme al método alegórico o dela espiritualización). Esto parecería indicar que Dios tiene la intención de que cada promesa de aquel pacto se cumpla de tal manera.[15]
[1] Me refiero cuando Jehová ratifica el pacto en Génesis 17 y el tema de discusión entre los reformados clásicos y bautistas reformados es acerca de la administración del pacto. Vea Martin Salter, “The Abrahamic Covenant in Reformed Baptist Perspective”, Themelios 40, no. 1 (2015): 35-49.
[2] Gleason L. Archer Jr., “Pacto”, en Diccionario de Teología, eds. E. F. Harrison, G. W. Bromiley, & C. F. H. Henry (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2006), 443.
[3] J. Dwight Pentecost, Eventos del porvenir, (sin datos: Editorial Vida, 1989), 54.
[4] Charles Fred Lincoln, “The Covenants”, 26 en Pentecost J. Dwight, Eventos del porvenir, (sin datos: Editorial Vida, 1989), 54.
[5] Chee-Chiew Lee, “גים in Genesis 35:11 and the Abrahamic promise of blessings for the nations” (גים en Génesis 35:11 y la promesa Abrahámica de Bendiciones para la Naciones), JETS 52.3 (2009): 471.
[6] Me refiero al plan de Dios de salvar a hombres y mujeres de todas las naciones (cf. Juan 3:16; Apocalipsis 7:9).
[7] C. Shepherd, “Promesa Abrahámica”, en Diccionario Bíblico Lexham, eds. J. D. Barry, & L. Wentz (Bellingham, WA: Lexham Press, 2014), Logos Bible Software.
[8] Jeffrey J. Niehaus, “God’s Covenant with Abraham”, JETS 56.2 (2013): 250; véase también éxodo 2:24; 1 Crónicas 16:16,17; Salmos 105:9-11. Existe diferencias entre los académicos en que si el pacto abrahámico tiene desarrollos posteriores o como pactos distintos dados dentro de una misma relación. Véase Paul Williamson, “Abraham, Israel and the Church”, EQ 72.2 (2000):99-118.
[9] Pentecost, Op. cit., 55.
[10] Génesis 13:14-17; 15:1-21; 17:1-27; 18:17-19; 22:15-18
[11] Otros académicos ven más de tres componentes vea Craig A. Blaising and Darrel L. Bock (Progressive Dispensationalism [Wheaton, Ill.: Victor Books /Bridge Point, 1993] 130) ve una promesa de Dios a Abraham, bendecirlo y bendecir a todos los pueblos de la tierra a través de él, desplegado en una colección de nueve promesas. Robert B. Chisholm («Evidence from Genesis» 49-50) enumera seis promesas: (1) numerosos descendientes; (2) bendición personal; (3) influencia universal; (4) tierra poseída; (5) relación personal; y (6) juramento eterno. Willem VanGemeren (The Progress of Redemption [Grand Rapids: Baker, 1995] 104-8) escribe sobre cuatro áreas básicas de promesa: (1) una semilla; (2) una tierra; (3) una bendición para los patriarcas; y (4) una bendición para las naciones a través de los patriarcas. Nota al pie por Keith H. Essex, TMSJ 10.2 (199), 208.
[12] Esta promesa es ratificada en Génesis 13:14-15, 17
[13] La incondicionalidad del pacto hace que nada pueda quebrantarlo. Es así como lo explico en las páginas siguientes.
[14] John F. W alvoord, The Millennial Kingdom (Grand Rapids: Dunham, 1959) 139.
[15] Renald E. Sowers, The Really Is a Defference! (Bellmawr, NJ: Friends of Israel, 1990), 59 en Paul N. Benware, Entienda la Profecía de los Últimos Tiempos (Grand Rapids: Portavoz, 2010) 35.

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