Por Walmert Letona
¿Cuál es la bendición específicamente mencionado en Génesis 12:2?
De acuerdo a Génesis 12:2 podemos notar que Dios hizo promesas personales para Abraham. Estas promesas contienen tres clausulas[1] con los verbos cohortativos:[2]
- “Haré de ti una nación grande”
- “te bendeciré”
- “Engrandeceré tu nombre”
Estas cláusulas nos muestran que la bendición de Dios sobre Abraham también sería para sus descendientes. El hecho de que Dios haría de Abraham una nación grande se entiende que tendría una multitud de hijos. Esta promesa fue repetida a Isaac (Génesis 17:19, 21; 26: 3-4) y Jacob (Génesis 28: 13-14; 35:11; 46: 3). Del mismo modo, Dios había bendecido a Abraham en todo (Ge 24:1). Literalmente se había cumplido las promesas de Dios.
Génesis 24:35 Y Jehová ha bendecido mucho a mi amo, y él se ha engrandecido; y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.
¿Pacto condicional o incondicional?
Ronald W. Pierce argumenta que Abraham está llamado a obedecer para que pueda conocer las bendiciones de la promesa que Dios le daría.[3] Pierce asegura que Génesis 12:1-3 contiene dos imperativos las que condicionarían el cumplimiento de las promesas.
“Vete de tu tierra … haré de ti una nación grande … te bendeciré … engrandeceré tu nombre «; «Serás bendición … Bendeciré a los que te bendijeren… a los que te maldijeren maldeciré… serán benditas en ti todas las familias de la tierra”.[4]
Si bien es cierto que el pasaje contiene dos imperativos, ¿realmente estas condicionan la promesa de bendición? Pierce continua con su argumento:
El punto que a menudo se pasa por alto en este pasaje es que la bendición prometida depende de las ordenes de “ir” y “ser de bendición”. En la narración que sigue está claro que cualquier recepción de una promesa está condicionada a la obediencia del patriarca al imperativo divino. En otras palabras, el pacto no es incondicional.[5]
Así mismo, Loraine Boettner, Joel Green, Oswald T. Allis[6] y entre otros asumen que el pacto de Dios con Abraham es condicional. Abraham recibió la invitación de Dios a dejar su tierra e ir a la tierra que Dios le estaba ofreciendo. Como dice Walter Kaiser “El énfasis del pasaje estaba en el modo exhortativo que destaca la intencionalidad más que la obligación… El mandato que representa “vete”, pues, era una invitación a recibir la dadiva de la promesa por fe”.[7]
El sacrificio en Génesis 15:12-21 tiene mucha importancia para comprender la naturaleza del pacto de Dios con Abraham. Allí podemos notar que Dios está confirmando el pacto hecho en Génesis 12:1-3. El asunto se vuelve significativo cuando Dios pasa por entre las dos partes del animal sacrificado. Cuando dos personas hacían (en hebreo “cortar”) un pacto, dice William MacDonald, ambos caminaban entre las dos partes para señalar que cumplirían las condiciones del pacto[8]. Dado que Dios no puso condiciones y no podía “jurar” por nadie que fuera más grande que Él, “juro por sí mismo” (cf. He 6:13), es decir, fue un convenio unilateral[9], y como Jehová Dios nos miente (cf. Ga 3:15), sus promesas se cumplirían con toda seguridad.
Luego que Abraham llegara a la tierra que Dios le dijo y por los próximos años que se ratificaba y ampliaba el pacto, no hubo ni una sola condición que Dios haya pedido a Abraham, Isaac o Jacob. Sin embargo, aunque no existe obligación o condiciones para el cumplimiento de la promesa, esto no niega la obediencia consecuente a la promesa. La conclusión que uno llega a tener acerca de la naturaleza del pacto abrahámico afecta en la interpretación de las profecías. Paul N. Benware escribe acerca de este asunto:
Probablemente, el asunto más significativo relacionado con el pacto abrahámico tiene que ver con su naturaleza. ¿Es un pacto condicional (bilateral) o un pacto incondicional (unilateral)? La manera de responder a esta pregunta determina el marco de trabajo de nuestros estudios proféticos.[10]
Teniendo en cuenta la intencionalidad de Dios en Génesis 12:1 y lo revelador del sacrificio en Génesis 15, podemos entonces ver que la condicionalidad no estaba vinculada en la promesa. De modo que, con toda seguridad podemos observar que el pacto de Dios con Abraham es incondicional.
¿Cómo es diferente del pacto mosaico?
EL pacto mosaico fue establecido en el desierto luego que salieron de Egipto. Incluían mandamientos (Ex 20:1-17), normas para dirigir su vida cotidiana en el pueblo (Ex 21-23), y un sistema de adoración por medio de los sacrificios (Ex 25-31). Esta ley dada por Dios a Israel produciría bendición material y espiritual siempre y cuando eran cumplidas. Si desobedecían las consecuencias seria el juicio de Dios (Deut 28-29). El Día de reposo sería la señal del pacto. Es así que podemos ver que el pacto mosaico era bilateral y condicional.
Conclusión
Como hemos podido ver, el pacto de Dios con Abraham produce un cambio de la maldición a bendición con efectos para toda la humanidad por medio del patriarca. El pacto hecho por Dios con Abraham contiene tres partes constituyentes: 1) la promesa de una la tierra, 2) la promesa de bendición nacional y 3) la promesa de bendición universal. Por su naturaleza soberana, unilateral e incondicional, estas se cumplieron literalmente en parte. Y sin duda, se cumplirá en su totalidad.
[1] Charles C. Ryrie, Teología Básica (Miami: Editorial Unilit, 2003), 519.
[2] “El cohortativo expresa la dirección de la voluntad a una acción… una resolución o un mensaje…” E. Kautzsch and A. E. Crowley (eds. Gesenius’ Hebrew Grammar (Oxford : Clarendon, 19 70), 130 La cohorte da el sentido en Gen 12: 2 de “Yo ciertamente…» en Keith H. Essex, TMSJ 10.2 (199), 197
[3] Ronald W. Pierce, “Covenant conditionality and a future for Israel”, JETS 37.1 (1994): 29.
[4] Texto tomado de la Reina Valera 1960. Ronald W. Pierce usa una traducción diferente.
[5] Pierce, 29.
[6] Loraine Boettner, The Millennim, (Filadelfia: Presbyterian and Reformed, 1958), 318-19; Joel Green, How to Read Prophecy, (Downers Grove, Ill: InterVarsity, 1984), 101; Oswald T. Allis, Prophecy and the Church, (Phillipsburg, NJ: Presbyterian and Reformed, 1978), 33 en Paul N. Benware, Entienda la Profecía de los Últimos Tiempos (Grand Rapids: Portavoz, 2010) 36-37.
[7] Walter C. Kaiser, Toward and Old Testament Theology, (Grand Rapids: Zondervan, 1981), 93
[8] William MacDonald, Comentaria Bíblico de William MacDonald: Antiguo y Nuevo Testamento (Viladecavalls, España: CLIE, 2004), 26.
[9] Walvoord, John F. y Roy B. Zuck, El Conocimiento Bíblico, un comentario expositivo: Antiguo Testamento, tomo 1: Génesis-Números (Puebla, México: Ediciones Las Américas, 1996), 61.
[10] Paul N. Benware, Entienda la Profecía de los Últimos Tiempos (Grand Rapids: Portavoz, 2010) 36.

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