El biblos geneseos y los propósitos de Mateo 1:1-17

Por Alex Hurtado Lazo

A diferencia del cariz narrativo y discursivo que predomina en el Evangelio según Mateo, la sección del 1:1-17 muestra el estilo distintivo de las listas genealógicas. En perspectiva, la inclusión de este fragmento en un texto narrativo debe alertarnos de un propósito claro por parte del autor. El objetivo de este ensayo es demostrar cuál es esa importancia para el Evangelio y cómo esto afecta nuestra lectura del texto en general.

Para ello, analizaremos con detalle el encabezado del versículo 1, así como el contenido genealógico que el autor ha insertado. De esta manera, observaremos cómo Mateo, implícita o explícitamente, manifiesta los propósitos de esta sección. Esto, además, se realizará mediante un diálogo con distintos académicos que analizaron dicha lista. Al finalizar, demostraremos que el biblos geneseos es una unidad literaria que se vincula en gran medida con el Evangelio de Mateo y no puede ser considerado como una entidad desechable o “fuera de lugar”.

La importancia del biblos geneseos

El verso inicial de Mateo presenta el “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham” (NBLA). Dos traducciones dinámicas en español de este versículo nos dan una perspectiva más clara de cómo ha sido entendido: por un lado, la Nueva Versión Internacional lo presenta como una “Tabla genealógica de Jesucristo”; por otro, la Nueva Traducción Viviente como “un registro de los antepasados de Jesús el Mesías”.

Estas referencias generan la impresión de ser un texto aislado, puesto que la “tabla” o “registro” pude entenderse como un simple documento o certificación de autenticidad de la persona de quien versa el texto. Esta lectura, sin embargo, puede ser perjudicial. ¿Acaso el autor pretendía mostrar una genealogía que puede desvincularse sin mayor perjuicio del evangelio como una unidad? Creemos que no; por el contrario, la inclusión de esta genealogía garantiza la fidelidad del relato, pero también se posiciona como un centro de significación para el Evangelio según Mateo.

El “libro de la genealogía” o “Βίβλος γενέσεως” es el sintagma nominal que debemos analizar antes de reparar en el contenido de la misma. Por ello, es necesario observar cómo el término biblos (gr. Βίβλος), que es el nominativo de la frase, marca la importancia para 1:1-4:11. Este término tiene un doble uso: por un lado, puede ser un documento del volumen de lo que consideramos un libro; por otro lado, puede ser un documento de pequeño volumen[1]. Esto nos puede llevar a considerar que Mateo se está refiriendo, con este encabezado, a todo su Evangelio o, por el contrario, solo al 1:1-17. Consideramos que la segunda solución es la adecuada; sin embargo, volveremos a este punto más adelante.

Es importante entender, además, que la elección del término responde también a una necesidad de validación. En un mundo en el que la actividad letrada se vincula directamente al “escriba” y los maestros de la ley, este término lo certifica como un hombre capacitado para presentar un documento fiable, riguroso en su investigación y capacitado para la composición de un libro. En otras palabras, el escrito que Mateo presenta en 1:1-17 debe ser considerado como un documento de valor inestimable y serio.

Por su parte, el sustantivo genitivo genesos (gr. γένεσεως) puede adquirir el significado de nacimiento o linaje. Aunque relacionados, hacen referencia a distintos propósitos. En este caso, observamos que refiere al “linaje”, por lo que la frase adquiere el sentido de “libro de la genealogía”, como ya hemos indicado. Sin embargo, es un término que de cierta manera establece un vínculo con la palabra γένεσις del versículo 18. Para Ernesto Martínez, esto no sería una mera coincidencia; por el contrario, este uso doble del mismo sustantivo en diferente caso, para un lector de griego, destacaría la conexión morfológica y sintáctica entre la sección del 1:1-17 y el 1:18-25. Por ello, entiende que Mateo busca “hablarnos del ‘origen’ de Jesús desde dos ángulos diferentes pero complementarios” [2]: el rastreo histórico que es la construcción genealógica y el relato narrativo del nacimiento virginal. Esta observación nos advierte de la relación significativa que tiene la genealogía con el resto del texto mateano, por lo que no debe ni puede ser descartada.

A partir de estas observaciones, es posible determinar que esta frase denota un cariz composicional y otro validador. En ese sentido, el versículo 1 es un marcador importante para la estructura del Evangelio de Mateo, así como una estrategia narrativa para destacar el impacto que debería tener en la sociedad que recibiera el texto. Este “libro de la genealogía” tiene como objeto a Jesucristo, a quien se le atribuye una ascendencia doble: es hijo de David e hijo de Abraham.

Por su parte, el que se explicite el personaje de quien tratará la genealogía nos recuerda a los pasajes de Génesis; por ejemplo: “Estos son los orígenes [o las generaciones] de los cielos…” (Gn 2:4; cf. Gn 5:1). En ese sentido, se precisa rastrear una ascendencia identificable y certera sobre un personaje particular. La intención de Mateo, quien en su Evangelio dialoga con gran parte del Antiguo Testamento, está vinculada con la intención del autor del Génesis; por ende, no es un intento minúsculo el del autor, sino que desea presentar un suceso tan o más importante que el de la creación del mundo o el del primer hombre.

Para Enrique Pascual, el uso que hace Génesis de los “toledoth” no son meras enumeraciones de la ascendencia de determinado personaje: “La mención de los padres y de los hijos está siempre unida con la historia de sus personas y al mismo tiempo con una línea teológica que dirige esa historia”[3]. De este modo, Mateo emplea una estrategia común en Israel, con un propósito teológico además. Por ejemplo, en 1 Crónicas 1-8 se muestran las listas genealógicas de David y Saúl; en Esdras 2:61-63 y en Nehemías 7:63-65 se presenta la necesidad de la genealogía para los sacerdotes, quienes volvían del exilio[4]. También se empleaban para vincular a figuras destacadas del pueblo; por ejemplo, en Génesis 5 y 11 se une a Adán, Noé y Abraham[5]. En todas estas genealogías, se vislumbra un propósito teológico; por su parte, Mateo combina su arte literario personal con la historia, a fin de realzar la idea teológica de Jesús como el Mesías esperado por el pueblo de Israel; Jesús como el Cristo que desciende de la realeza judía y que es Hijo de Dios.

Hechas estas observaciones, cabe preguntarse ahora sobre la unidad de 1:1-17 y su relación con el libro o una sección de él. Si bien se podría argüir que el versículo 1 es el único título que aparece en el Evangelio y, por lo tanto, el “libro de la genealogía” es el encabezado que corresponde a todo el libro, los argumentos en contra son mayores. Primero, el versículo 1 y el 17 mencionan a Abraham y David; esto genera una “inclusión” de contenido unificado entre estos dos pasajes. Segundo, existe una unidad temática en 1:1-17, incluso a nivel de redacción y composición: Mateo explicita dicha unidad en la segmentación que hace en el versículo 17. Por último, el versículo 18 empieza una nueva sección, sin que esto signifique que no hay relación con la anterior.

El uso del mismo sustantivo (γενέσεως, en genitivo; γένεσις, en nominativo) en 1 y 18 establecen una relación de complementariedad, puesto que en este último se inicia la descripción de la última generación mencionada en 1:1-17. Entonces, podemos afirmar que esta sección es una unidad literaria, aunque no independiente, pues guarda una relación vital con el resto del capítulo

El desarrollo genealógico: una ascendencia imperfecta

Como hemos detallado anteriormente, Mateo tiene un propósito no solo indagativo con la elaboración de la genealogía, sino que también tiene una finalidad histórica y teológica. Es cierto que “depués de la conquista de Canaán [una genealogía] era importante para determinar el lugar de residencia de la familia, porque, por ley divina, la ocupación de la tierra debía hacerse según las tribus, las familias y las casas de los padres” [6], de allí la necesidad que Mateo vislumbra al presentarla. Pero también era una herramienta que permitiría despejar las dudas sobre la legitimidad israelita de Jesús; asimismo, sería una herramienta apologética en la que se valida y defiende su identidad mesiánica, o la acusación de que era un hijo ilegítimo de María. En ese sentido, esta genealogía también funcionaría como una pieza retórica de corte judicial[7].

Sin embargo, estos propósitos pueden verse frustrados al observar con detenimiento el desarrollo genealógico que presenta el 1:2-16. El primer punto que destaca es el de la inclusión femenina por parte de Mateo. De acuerdo con Keener, las mujeres no necesitaban ser registradas en las genealogías antiguas; pero es mucho más resaltante el hecho de que las mujeres incluidas aquí no sean los prominentes nombres de las matriarcas de Israel como Sara, Rebeca, Lea o Raquel[8]. Por el contrario, las cuatro mujeres del Antiguo Testamento que incluye son Tamar, Rahab, Rut y Betsabé, presentada como “la que había sido mujer de Urías”.

Tamar es incluida por su relación con Judá, de quien Génesis dice que “te alabarán tus hermanos” y “el cetro no se apartará” de él (49:8-10). Pero Mateo no resalta esta cualidad de líder de Judá; por el contrario, recuerda el hecho vergonzoso de haber concebido de su nuera (Gn 38). Por su parte, Rahab, quien destaca en Josué 2:1-21 y 6:22-25, era una prostituta cananea; Rut, en el libro que lleva su nombre, es presentada como una mujer moabita, es decir, ajena a la región de Judá. Y “la que había sido mujer de Urías”, es decir, Betsabé[9], vinculada con el lado más perverso del rey David, relatado en 2 Samuel 11.

Sobre esto, Liria Suárez menciona: “Con sus historias tan complejas y chocantes, el autor del Evangelio de Mateo muestra la lógica de mujeres contrarias a lo santo y perfecto del pueblo hebreo, puesto que son extranjeras y cambiantes”[10]. Esta, sin embargo, es una observación demasiado superficial. Es cierto que son historias “complejas y chocantes”, lo que impacta en el propósito de Mateo, pero no es menos cierto que lo son también las historias del pueblo de Israel, quienes no son ni santos ni perfectos, ni mucho menos inmutables. ¿Acaso las frecuentes desconfianzas de Abraham hacia Dios pueden ser consideradas menos complejas que la historia de Rut?

La observación de Suárez se orienta a argumentar una demolición “de las estructuras patriarcales que dominan” en el pueblo de Israel. Si bien es cierto que Israel adolecía de dicha estructura, no hay indicios de que este sea el propósito de Mateo. La inclusión de estas mujeres apunta a otros objetivos: Israel no podría enorgullecerse en su linaje “puro” desde Abraham; la salvación no se obtendría por esto, sino por la gracia de Dios, quien dispuso de extranjeras para lograrlo. También, “este Jesucristo es el Salvador del mundo (Jn. 3:16; 4:42), no solamente de los judíos. Ciertamente hay amplitud en la misericordia de Dios. Los que fueron destinados a salvación fueron tomados de toda nación”[11]. Incluso de las historias más terribles, sea por la magnitud de su pecado o por el impacto que haya generado en la nación, Dios ha logrado la encarnación de Su Hijo.

El segundo punto a destacar consiste en la omisión del ἐγέννησεν (engendró) del versículo 16. En toda esta sección, se establece la genealogía a través del “engendró a”; sin embargo, al aparecer José, esta mención desaparece. Esto llama la atención por el cuidado gramatical que Mateo ha puesto: José es identificado como “el marido de María”, y es de ella “de la cual nació Jesús” (gr. ἐξ ἧς ἐγεννήθη Ἰησοῦς). Creemos que Mateo tuvo también propósitos definidos con la elección detallada de esta construcción sintáctica.

En primer lugar, Mateo desea destacar que el nacimiento de Jesús no involucró físicamente a José, sino que, como lo expresará en la siguiente sección (1:18-25), fue una obra del Espíritu Santo. Sin embargo, la genealogía desciende a través de José, por lo que legalmente sigue siendo parte de la dinastía regia de Israel. En segundo lugar, cabe observar el problema que suscita el versículo 11 y el 12: la aparición de Jeconías como un antepasado de José. Este Jeconías es de quien dice Jeremías 22:30: “Así dice el SEÑOR: ‘Inscriban a este hombre como sin hijos, …Porque ninguno de sus descendientes logrará sentarse sobre el trono de David ni gobernar de nuevo en Judá’”. ¿Cómo, entonces, podremos afirmar que Jesús, descendiente de Jeconías, podría sentarse sobre el trono de David?

La respuesta la parece dar el mismo Mateo, quien conocía muy bien el Antiguo Testamento: ciertamente ningún descendiente de Jeconías ocupó el trono, pero la línea de gobierno sí pasó por ellos. “Si Jesús hubiera sido un descendiente físico de Jeconías, nunca hubiera tenido derecho a ocupar el trono de David”[12]. Por el contrario, Jesús no desciende físicamente de José, sino legalmente, puesto que no fue “engendrado” por José, sino por el Espíritu Santo por medio de María. En conclusión, el cuidado de Mateo en la elección de palabras para su genealogía tiene como propósito demostrar a sus lectores que Jesús es legítimamente el rey de los judíos y, además, el Hijo de Dios.

El Biblos geneseos y su impacto en el Evangelio según Mateo

A modo de conclusión, es pertinente recordar que hemos defendido la unidad de 1:1-17, de modo que esto no implique una separación con el resto del libro. El impacto que esta genealogía presenta en el relato mateano tiene diversas aristas, como lo hemos presentado en este ensayo. Pero el propósito mayor radica en la importancia teológica que esta sección presenta.

Para Mateo, el objeto de esta genealogía es Jesús el Cristo, el Hijo de Dios concebido por el Espíritu Santo, y el Mesías Rey que viene de la línea davídica. Por ello, abre la genealogía con la mención a Jesucristo (v.1) y la termina con Cristo (v. 16). Es esta, entonces, una unidad cuyo centro unificador es el Señor. También, para Mateo, la genealogía es una interpretación teológica de la historia de Israel: la historia de los patriarcas que reciben la promesa, la cual es perdida en el periodo real por causa de su propio pecado, y que es traída nuevamente del exilio. Jesús es lo que esa genealogía debería ser, es la generación perfecta y sin pecado en toda esta genealogía.

De este modo, la genealogía delínea los puntos centrales que el Evangelio según Mateo desarrollará: Cristo, Rey, Israel y el cumplimiento de las promesas. Cabe decir, entonces, que la pluma de Mateo esbozó en esta genealogía un adelanto de lo que el lector debería esperar al terminar el libro; es una introducción asombrosa de lo que Dios ha hecho cuando se hizo hombre.

 

 

Bibliografía

 

Hendriksen, William. Comentario al Nuevo Testamento: El Evangelio según San Mateo. Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2007.

Henry, Matthew, y Francisco Lacueva. Comentario Bı́blico de Matthew Henry. Barcelona: Editorial CLIE, 1999.

Keener, Craig S. Comentario del contexto cultural de la Biblia: Nuevo Testamento. Trad. Nelda Bedford de Gaydou et al., Octava edición. El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2014.

Martínez, Aquiles E. «Análisis composicional de Mateo 1,1-17: estructura argumentativa de la genealogía cristológica mateana». Estudios Bíblicos 67/4 (2009): 583-611.

Pascual Calvo, E. «La Genealogía de Jesús según S. Mateo». Estudios Bíblicos 23/2 (1964): 109-149.

Ryrie, Charles. Teología bíblica del Nuevo Testamento. Grand Rapids, MI: Portavoz, 1999.

Ska, Jean Louis. “De Macondo a Nazaret. Algunas características del Evangelio de Mateo”. Cuestiones teológicas 40/93 (2013):147-171.

Suárez Preciado, Liria. “Lo profano en la vida del Salvador: las mujeres en la genealogía de Jesús (Mt. 1:1-16)”. Revista Albertus Magnus, 15/1 (2024): 58-67.

Notas

[1] Enrique Pascual Calvo, “La genealogía de Jesús según San Mateo”, Estudios Bíblicos 23/2 (1964), 110-111.

[2] Aquiles Ernesto Martínez, “Análisis composicional de Mateo 1,1-17: estructura argumentative de la genealogía cristológica mateana”, Estudios bíblicos, LXVII(2009), 587.

[3] Enrique Pascual Calvo, “La genealogía de Jesús según San Mateo”, Estudios Bíblicos 23/2 (1964), 112.

[4] Pascual menciona otros ejemplos extra: Josefo en Contra Apion (1,7) menciona la rigurosidad de los judíos al revisar la genealogía de los sacerdotes; además, señala cómo los sacerdotes, en el tiempo de Antíoco Epífanes, reconstruían sus registros con antiguas notas genealógicas. Asimismo, señala que Julio Africano relata que, luego de que Herodes destruyera los registros genealógicos oficiales, algunos judíos reconstruyeron exhaustivamente sus genealogías (pp. 115-116).

[5] Craig S. Keener, Comentario del contexto cultural de la Biblia: Nuevo Testamento, trad. Nelda Bedford de Gaydou et al., Octava edición (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2014), 38.

[6] William Hendriksen, Comentario al Nuevo Testamento: El Evangelio según San Mateo (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2007), 116.

[7] A. E. Martínez, «Análisis composicional de Mateo 1,1-17: estructura argumentativa de la genealogía cristológica mateana», Estudios Bíblicos 67/4 (2009), 600.

[8] Craig S. Keener, Comentario del contexto cultural de la Biblia: Nuevo Testamento, trad. Nelda Bedford de Gaydou et al., Octava edición (El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano, 2014), 38.

[9] La traducción NBLA explicita el nombre de Betsabé en 1:6; sin embargo, en la NA28 observamos que esto no es explícito: “Δαυὶδ δὲ ἐγέννησεν τὸν Σολομῶνα ἐκ τῆς τοῦ Οὐρίου” (“Y David engendró a Salomón de la de Urías”; traducción propia). Esta omisión en el manuscrito griego nos parece importante, puesto que busca resaltar el adulterio cometido por David, como un pecado que viene a ser limpiado por Cristo.

[10] Liria A. Suárez Preciado, “Lo profano en la vida del Salvador: las mujeres en la genealogía de Jesús (Mt. 1:1-16)”, Revista Albertus Magnus, 15(1), 64.

[11] William Hendriksen, Comentario al Nuevo Testamento: El Evangelio según San Mateo (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2007), 127.

[12] John F. Walvoord y Roy B. Zuck, eds., El conocimiento bíblico, un comentario expositivo: Nuevo Testamento, tomo 1: San Mateo, San Marcos, San Lucas (Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C., 1995), 19.

Alex Hurtado Lazo. Pastor de la Iglesia Bautista Jesús es es el Camino, Ventanilla. Es licenciado en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú. Forma parte del equipo editorial de la revista Escritura y Pensamiento de la misma casa de estudios. Ha obtenido un premio a la investigación por el Ministerio de Cultura del Perú (2022). Y ha publicado diversos artículos y reseñas en revistas académicas, así como colaboraciones en libros.

Actualmente cursa una Maestría en Artes por el Seminario Teológico de Dallas. Además, ha colaborado en el último número de la Revista Evangélica de Teología de la Alianza Evangélica Mundial.

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